¿Tenemos un problema en la iglesia cristiana moderna?
Déjeme describir lo que veo en mucha de la música cristiana. Los creyentes llegan a la iglesia con anticipación para oír cantos de alabanza. Están inspirados por los cantantes y les encanta oír y ver la actuación en la plataforma o en la televisión. Los cantos les llegan igual como llegarían cantos de amor, y les conmueven. Se llenan de emoción y cierran sus ojos. Junto con el equipo de alabanza alzan las manos y mueven cuando comienzan a fluir sus emociones. Están sojuzgados por los músicos y las canciones, porque han actuado con excelencia. Mucha de la música es actuada profesionalmente. La congregación se va a casa con un buen sentido porque la música les ha hablado en su idioma.




¿Después de todo, cuál es el gran secreto para amar a Cristo? Es un sentimiento interno de haber recibido el perdón de los pecados. Lo que se sienten más perdonados son los que aman más. El que ha llegado a Cristo con sus pecados, y probado de la absolución gratuita, éste es el que tendrá el corazón lleno de amor hacia su Salvador. Cuanto más nos damos cuenta cuánto sufrió Cristo por nosotros, y pagó nuestra deuda a Dios, y somos lavados y justificados por su sangre, a esa medida le amaremos por amarnos y darse por nosotros. Puede que nuestro conocimiento de las doctrinas sea defectivo. Pueda que nuestra habilidad para defender nuestras opiniones sea pequeña. Pero nadie puede cambiar lo que sentimos. Y nuestros sentimientos serán como los del apóstol Pedro – Tu, Señor, sabes todas las cosas, tú conoces mi corazón y tú sabes que te amo.”