¿Qué dice Dios acerca del matrimonio entre el mismo sexo?
¿Se encuentra ahí? Hay muchos opiniones sobre los ‘temas de actualidad’ en nuestra cultura que parecen difíciles de encontrar en las páginas de la Escritura. Va a ser difícil que encuentres “Matrimonios Entre el Mismo Sexo” en la concordancia de tu Biblia. Tal vez es la razón por la que estamos comenzando a ver que en algunas iglesias supuestamente “cristianas” están ordenando a clérigos homosexuales y realizando matrimonios del mismo sexo. Los teólogos y denominaciones liberales, a veces intentan argumentar que la homosexualidad no está prohibida por la Biblia, así que el matrimonio entre personas del mismo sexo, es igualmente permisible. Sin embargo, la Biblia es clara en cuanto a lo que Dios dice acerca de la homosexualidad; así que los esfuerzos por aceptar la homosexualidad deben provenir más de nuestra cultura secular que de nuestras iglesias cristianas.
A fin de abordar el tema del matrimonio entre el mismo sexo, vamos a tener que reconocer primeramente, que este tema en sí, NO está contemplado en la Biblia. Moisés nunca habló específicamente sobre el matrimonio entre homosexuales, y Jesús tampoco habló sobre este tema. Pero eso no significa que ellos aprobaran el matrimonio entre el mismo sexo, pero tampoco significa que no podamos saber lo que ellos pensaba respecto al tema.



Yo te di la vida, pero no la puedo vivir por ti. Te puedo enseñar muchas cosas pero no te puedo forzar a aprender. Te puedo mostrar el camino, pero no siempre puedo estar allí para guiarte. Te puedo otorgar libertad, pero no puedo dar razón por ella. Te puedo llevar a la iglesia, pero no puedo obligarte a creer. Te puedo enseñar lo bueno y lo malo, pero no siempre puedo decidir por ti. Te puedo comprar ropa hermosa, pero no te puedo hacer hermosa por dentro. Te puedo ofrecer consejos, pero no puedo aceptarlos por ti. Te puedo dar amor, pero no puedo imponértelo. Te puedo enseñar a ser un amigo, pero no puedo obligarte a ser uno. Te puedo enseñar a compartir, pero no te puedo forzar a ser generoso. Te puedo enseñar a respetar, pero no puedo forzarte a mostrar honor. Puedo afligirme por tus calificaciones bajas, pero no puedo dudar de tus maestros. Puedo aconsejarte acerca de escoger amigos, pero no puedo escogerlos por ti. Te puedo enseñar acerca del sexo, pero no puedo mantenerte puro. Te puedo hablar de los hechos de la vida, pero no puedo construir tu reputación. Te puedo prevenir acerca de tomar alcohol, pero no puedo decir NO por ti. Te puedo amonestar acerca de las drogas, pero no puedo prevenir que las uses.